setembro 05, 2007

el amor es sordo e la vida no escucha a nadie

Tras años de sabor a nada
llegas en el sonido de aquellas trompetas telescópicas

toda la tarde.

Hacia donde corres, recuerdo que habla,
amor amarillo, verdad?

Dime, dime espesura:
Por qué nos conservas en el dolor?
Por qué hemos preservado lo que fue destrucción?

Dime, dime enramada:
Hacia donde nos empujamos?

Historia interrumpida, ilusión,
cuchillo clavado en el centro de la dulzura.

Toda la vida serás ya
cicatriz
y herida.

poema de antonio orihuela

Publicado por fernando esteves pinto em setembro 5, 2007 05:13 PM | TrackBack
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