Tras años de sabor a nada
llegas en el sonido de aquellas trompetas telescópicas
toda la tarde.
Hacia donde corres, recuerdo que habla,
amor amarillo, verdad?
Dime, dime espesura:
Por qué nos conservas en el dolor?
Por qué hemos preservado lo que fue destrucción?
Dime, dime enramada:
Hacia donde nos empujamos?
Historia interrumpida, ilusión,
cuchillo clavado en el centro de la dulzura.
Toda la vida serás ya
cicatriz
y herida.
poema de antonio orihuela
Publicado por fernando esteves pinto em setembro 5, 2007 05:13 PM | TrackBack